
El Atlético Santa Cruz suma un punto tras firmar un 2-2 en un encuentro de máxima igualdad y emoción, en el que los rojinegros llegaron a ponerse por delante, vieron cómo el rival remontaba el marcador y terminaron encontrando el premio al trabajo en el último minuto.
El partido comenzó de la mejor manera posible para los nuestros. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Berto apareció para inaugurar el marcador y poner el 0-1 en el electrónico. Un inicio fulgurante que permitió al Santa Cruz afrontar el encuentro con ventaja desde los primeros compases.
Con el paso de los minutos, el conjunto rival fue creciendo en el partido y buscando la reacción. El Santa Cruz consiguió mantener su ventaja durante buena parte de la primera mitad, pero en el minuto 40 llegó el empate local, dejando las tablas al descanso.
Tras la reanudación, ambos equipos mantuvieron la intensidad y el encuentro continuó abierto, con todo por decidir. El segundo golpe llegaría en el minuto 77, cuando el rival aprovechó un penalti para darle la vuelta al marcador y situar el 2-1.
Lejos de bajar los brazos, el Santa Cruz siguió creyendo hasta el final. El equipo buscó el empate durante los últimos minutos y tuvo su recompensa cuando, ya en el minuto 90, el colegiado señaló un nuevo penalti, esta vez a favor de los rojinegros.
La responsabilidad desde los once metros recayó en Armando Ortiz, que no falló y convirtió la pena máxima para establecer el definitivo 2-2.
Un punto que llega en el último suspiro y que refleja la capacidad del equipo para seguir compitiendo hasta el final, incluso cuando el resultado se había puesto cuesta arriba.
Berto abrió el camino y Armando lo cerró. El Santa Cruz no dejó de creer.
